12 OCTUBRE: LA HISPANIDAD ES OPRESIÓN, NADA QUE CELEBRAR.
“Cuando yo era niño, los chiquillos… precedidos por el lienzo amarillo y rojo íbamos a despedir a los que partían para Cuba, al son de melodía de aire guerrero, que el maestro, en virtud de órdenes superiores, nos había hecho aprender. Cantábamos que aquel hermoso pabellón era el de la nación sin par que en valentía y en hidalguía la primera fue, que aquella bandera, victoriosa en Santa Fe, conquistó Granada. Mientras tanto, se ponía a los cubanos de ingratos… Pero ni la bandera, que apenas contaba un siglo, había ondeando en Santa Fe, ni nosotros, los hijos de aquel pueblo morisco, habíamos conquistado Granada, sino al contrario, habíamos sido conquistados con ella…” (Blas Infante, Manuscrito AAX.)
Un nuevo año las fuerzas retrógradas españolistas celebran su “día de la raza” que así es como realmente lo denominan. Todo el sinsentido de la hispanidad y el españolismo se resume en eso: presumir de lo que no se es. Porque no hay una raza “española”. La cantidad y variedad de pueblos que conforman la península ibérica y han pasado por ella, hace imposible tal raza. Pero contra la ciencia, la historia y el sentido común, el españolismo siempre impone y contrapone la fe y la “razón” de Estado. Y de esos polvos estos lodos.
Pero no es que no exista solo una inexistente “raza española”. Es que no existe tampoco una nación “española” o una cultura “española” o una identidad “española”. Ni aún con siglos de sometimiento, inquisición e imposición a los pueblos, han logrado tapar lo que existe realmente: la cultura, historia, lenguas e identidades de éstos. La idea de “España”, “ser español” o el españolismo solo es una ideología artificial, colonialista e imperialista con las que se ha mantenido y forjado otro Estado artificial: el español, siempre paraguas de las élites primero feudales y luego capitalistas; y siempre dispuesto a sacrificar las culturas, las lenguas y las identidades naturales de los pueblos a los que sometió. Porque una cosa está clara: el Estado español no fue ni es un proyecto espontáneo ni común donde se unieron los pueblos voluntariamente ni donde estos pueblos hayan decidieran tal cosa, ni ayer ni hoy. Se conquistó, se mató, se robó y se anexionó. El Estado español es una cárcel de personas, naciones y pueblos a los que se sometió hace varios siglos, heredero administrativo de los reinos fundamentalistas cristianos medievales y donde aún se sigue sometiendo a personas, naciones y pueblos. Incluso si esos pueblos, sacudiéndose el colonialismo, votan mayoritariamente irse. No lo aceptan. No aceptan la libertad. Y no es una cosa nueva ni coyuntural, es estructural e inherente a lo que significa y representa la “hispanidad”.
De igual forma, nuestras hermanas de Abya Yala, actualmente con los ojos más abiertos que en estas latitudes, conocen bien como se las gastan estos españolistas: primero con la conquista a sangre, fuego, enfermedades, robo, muerte, expolio e igualmente anexión. Y luego con negacionismo de sus crímenes y paternalismo colonialista, acusando de desagradecidos y mentirosos a quienes tuvieron varios siglos bajo su bota.
Fue en Andalucía donde se ensayaron las primeras encomiendas de esclavos que luego extrapolarían a Abya Yala. Fue en Andalucía donde ensayaron primeramente eso de quemar libros andalusíes con conocimientos científicos de todo tipo que propició el posterior llamado “renacimiento europeo”, para continuar esa maquiavélica obra quemando los códices mayas y lo que se les pusiera por delante. Fue primero en Andalucía donde sufrimos la inquisición y se nos acusó de herejes para luego llevarlo allí. O donde establecieron primero sus racistas divisiones de las personas, creando decenas de denominaciones (mudéjar, morisco, gacis, moro, sarraceno...) para separar al blanco castellano y cristiano del hereje, como ocurriría luego también en Abya Yala (zambo, mulato, etc). No por casualidad Hitler alabó esta política que inauguró Isabel la empeñajoyas, como la denominaba Blas Infante. Como dato, los moriscos no conversos o cristianos nuevos no podían casarse con los cristianos viejos de la península ibérica, sino con nativos de Abya Yala, formado los diferentes grupos étnicos llamados criollos. Al mismo tiempo, un edicto de Carlos III también prohibía los matrimonios de cristianos viejos con moriscos o nuevos conversos al cristianismo. Lo llamaban “limpieza de sangre” mientras la mayoría de esa nueva nobleza tenía muchos orígenes judeo-conversos, siendo investigados muchos de ellos, pero compraban sus títulos nobiliarios a base de dinero, con lo cual el linaje quedaba “limpio”. Ayer, como hoy, el dinero fue para esta gente su único dios. Ya lo decía Bartolomé de las Casas.
Aquí y allí hemos sufrido sus crímenes, sus matanzas, sus robos, su desprecio, su humillación. Y aún las seguimos sufriendo. Cambia la época y la fisonomía, pero la opresión se transforma. Ayer se nos mataba con la espada, hoy con la privatización de la sanidad o con un mal cribado de cáncer, por ejemplo. Hoy no mandan a la soldadesca, pero tienen a sus mercenarios para los desahucios. Hoy no queman libros, simplemente los silencian bajo una negación atroz. Hoy no nos mandan a las encomiendas esclavistas a trabajar de sol a sol por un trozo de pan, pero nos explotan laboralmente obligándonos al malvivir. Hoy no tienes que pagarle el diezmo al duque o virrey de turno, nos roban con las facturas de luz, agua, hipotecas...hoy no te cortan la lengua, te dan azotes o te mandan a galeras por hablar en andaluz, pero en las escuelas a nuestros niños se les dice que hablar andaluz es hablar mal, de gente vulgar, se niega su condición de lengua o se estigmatiza y ridiculiza a sus hablantes. Por supuesto, nunca es la lengua de prestigio ni siquiera en una televisión pública propia sobre el papel. Si es que ya lo decía Galeano, que los nadies no hablan lenguas, sino dialectos. Y es que hasta eso niegan. Hoy no atan a los esclavos con cadenas ni los marcan en la cara, los tienen de sol a sol trabajando en los campos por un mísero salario en condiciones infrahumanas, sin vivienda digna ni contratos ni derechos algunos. Hoy no te mandan a los chivatos de la inquisición para quitarte el pellejo, simplemente te controlan a través de su tecnología y si te pasas mucho, te arruinan la vida con una abultada multa o ante el juez y a la cárcel. Que se lo cuenten a Andrés Bódalo, Pablo Hassel, Valtonyc o los tirititeros, por ejemplo, como a muchas mas. Y así podemos seguir hasta el infinito.
Andalucía, como Abya Yala, no tiene nada que celebrar. Porque la hispanidad no es nuestra identidad, es la identidad de los criminales y opresores, de los rateros de la historia. De los responsables de nuestro yugo y sometimiento. Es la identidad de quienes despojaron a nuestros abuelos de su vida, su tierra y su libertad. La identidad de quienes necesitan seguir pisando y oprimiendo. La identidad de quienes fusilaban en las cunetas hasta no hace tanto y están deseando volver a hacerlo. Es la identidad del explotador, del machista, del racista, del militarista. Es la identidad de quienes nos siguen manteniendo a las andaluzas con el índice mas alto de pobreza, desempleo y exclusión. Es la identidad de quienes nos desindustrializaron y lo siguen haciendo, mandando tanquetas como en Cádiz si protestas contra la pérdida de tu trabajo. Es la identidad de quien se ríe de nosotros y nos llaman chachas, vagos, incultos o gente de mal vivir. Es la identidad de quienes no permitirán jamas en la vida que seamos un pueblo soberano, dueño de nuestra vida y nuestra tierra. Es la identidad que nos obliga a ser lo que no queremos ser. Es la identidad que engaña a nuestra población cada día en todos su medios para inculcarles su ideología y que “con España, estamos bien”. No, no estamos bien. Ni ayer ni hoy. Su España fue, es y será siempre nuestro castigo hasta sacudirnos el yugo. Y “España” y la “hispanidad” la vistan como la vistan, siempre fue un invento. Un invento útil para colonizadores, asesinos, opresores y rateros de diverso pelaje. Y contra esa montaña de necedad y basura, levantamos un inmenso NO A LA HISPANIDAD, NO AL ESPAÑOLISMO, NO A ESPAÑA Y NO A LO QUE REPRESENTA.
No consideramos que las trabajadoras, las clases populares, sean de donde sean en la península ibérica, sean parte activa en esto. Son las víctimas. Conscientes o no de su colonización y explotación de clase. No consideramos que esto se resuelva con mas Estados propios. Más bien lo contrario. Hay que disolver el Estado actual y recuperar las plenas libertades que nos corresponden a andaluces, vascos, catalanes, canarios, gallegos, extremeños, murcianos, asturianos o castellanos, bajo la agrupación natural libertaria: identidades naturales, consejos obreros, poder popular horizontal de abajo a arriba y soberanía absoluta sobre nuestras vidas, nuestra tierra y nuestras decisiones. Esto, que es lo que a nosotras nos viene bien, como personas y pueblos, es lo que le viene mal a quienes nos explotan, nos oprimen y maltratan. Es lo que le viene mal y nunca aceptará “España”. Por eso “España”, como Estado, como concepto, es el problema y siempre lo fue. Porque dentro de “España” no hay libertad posible, por la razón de que la “España” de ayer y hoy se forja precisamente contra la libertad no solo de Andalucía, sino contra todos los pueblos del mundo que han tenido y tienen la desgracia de conocerla y sufrirla.
VIVA ANDALUCIA INDEPENDIENTE Y LIBERTARIA
ANDALUCIA PA QUIEN LA TRABAJA
ESTADOS, ESPAÑOLISMO, FASCISMO E IMPERIALISMO SON LO MISMO
SIN ESTADOS NI PATRÓN, ANDALUCÍA POR SU LIBERACIÓN



como puedo contactar con vosotros, os escribi un correo y nada
ResponderEliminarBuenas! ya te hemos escrito, un saludo!
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